Anoche el Barça volvió a tropezar con la misma piedra del año pasado: el Rubin Kazan ruso.
Jugar contra un equipo que tiene 9 jugadores metidos en su area es difícil claro, pero el Barça por jugadores y juego deberia haber ganado anoche y, así, dar un golpe de autoridad en Europa a un rival que se le está subiendo a las barbas...
Los culés tuvieron la pelota, sí, pero de nada sirve ponerse a tocar y a tocar durante 90 minutos si no se tira a porteria; y es que ayer el equipo azulgrana solo podia tocar de derecha a izquierda, y viceversa, pero sin meterse en el área contraria.
Para colmo, Alves, cometió a la media hora de partido, un penalti que se podía haber ahorrado (ya que la jugada no tenía excesivo peligro) que el Rubin transformó en gol mediante Noboa. Ese gol de penalti, hizo que toda la posesión de pelota que tuvo el equipo de Guardiola en la 1ª parte cayera en saco roto.
En la segunda parte, y con la entrada de Messi, el Barça encontró huecos y consiguió forzar un penalti con el que Villa selló el 1-1 definitivo.
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